El Éxito No Se Certifica… Se Demuestra
- Leonardo Castillo
- hace 2 días
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Luis Hernández, quien inició como dealer y llegó a ocupar puestos de supervisión y gerencia dentro del sector de casinos, dejó una reflexión que rompe con uno de los grandes mitos del rubro: la certificación no lo es todo.
En la entrevista donde comparte su trayectoria, menciona que, aunque obtuvo una certificación internacional como parte de un requisito empresarial, ha conocido a muchos profesionales “muy capaces” que se formaron directamente en la operación diaria del casino. Su postura no desacredita la formación formal, pero sí pone sobre la mesa un debate clave en la industria: ¿qué pesa más, el diploma o la experiencia real?
La certificación: puerta de entrada, no garantía de éxito

En muchos casinos, las certificaciones son un estándar corporativo. Aseguran que el personal conozca reglas, procedimientos, normativas y protocolos internacionales, en el caso de Luis, fue un requisito institucional que le permitió fortalecer su perfil profesional.
Sin embargo, como él mismo señala, el papel no reemplaza la destreza adquirida bajo presión, una certificación valida conocimientos técnicos, pero no siempre mide habilidades como el control emocional, la rapidez mental o el manejo de clientes difíciles.
La experiencia: la universidad del piso de juego

Luis destaca que ha trabajado con personas altamente competentes que nunca necesitaron una certificación formal para destacar, pues la mesa de juego se convierte en una escuela constante: cada turno es entrenamiento en cálculo, observación, comunicación y ética profesional.
En el nicho de los casinos, la experiencia práctica desarrolla intuición operativa, algo que no siempre se enseña en manuales. Detectar irregularidades, anticipar conflictos o mantener la fluidez del juego son habilidades que se perfeccionan con años en el piso.
El verdadero valor: aprender de quienes ya recorrieron el camino

Un punto clave que resalta Luis es la importancia de los capacitadores con trayectoria. Más allá del documento oficial, la experiencia acumulada de instructores con muchos años en el rubro representa una aportación invaluable. La formación impartida por profesionales que han vivido fraudes, crisis y retos reales aporta contexto, estrategia y visión. No es solo teoría, es conocimiento aplicado.
La conclusión que deja su experiencia es clara: en la industria del casino, la certificación suma… pero la experiencia construye. Y cuando ambas se combinan, el resultado es un profesional verdaderamente sólido.








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